18 de septiembre de 2012.
Aquel día de otoño en Seosan, provincia de Chungcheong del Sur, se celebró la ceremonia de finalización de la primera planta de baterías para vehículos eléctricos de SK Innovation, ubicada dentro de un complejo industrial local.

En ese momento, el Grupo SK había identificado las baterías como un motor clave de crecimiento futuro. La figura principal que impulsaba esta visión era Choi Jae‑won, entonces vicepresidente ejecutivo senior. Durante la ceremonia, declaró formalmente el compromiso de SK de ingresar plenamente en el mercado de baterías para vehículos eléctricos.

A la ceremonia asistieron no solo directivos de SK, sino también socios extranjeros con quienes se estaban discutiendo posibles colaboraciones futuras. Entre ellos se encontraba Continental AG, ya que se mencionó abiertamente la posibilidad de una cooperación estratégica. Incluso se hizo referencia pública a los planes de impulsar una empresa conjunta (JV) entre SK Innovation y Continental.

En ese momento era evidente que no se trataba de una simple asociación técnica. La cooperación prevista abarcaba no solo las celdas de batería, sino también los módulos y la integración del Sistema de Gestión de Baterías (BMS).

JUGO recuerda haber quedado impactado por una idea clave:
La planta de Seosan no estaba concebida simplemente como una base de producción, sino como un fundamento para la colaboración global.

El anuncio del plan de la JV se convirtió en el punto de partida de la estrategia de expansión global de SK. Incluso en los primeros días de la industria de vehículos eléctricos, SK ya había trazado una hoja de ruta estratégica, buscando alianzas con proveedores de componentes y empresas de sistemas para acelerar su entrada en el mercado global.

La planta de Seosan no era solo una fábrica.
Marcó el verdadero comienzo de la ambición global de SK Battery.

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